El juego del amigo invisible es perfecto para fomentar un buen clima de convivencia. Esta dinámica es muy divertida y aporta muchos beneficios sociales, afectivos y emocionales para el alumnado. Al recibir mensajes positivos sobre las propias cualidades, los niños y las niñas aumentan su autoestima y su una percepción positiva de sí mismos.
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